PREFACIO
Desde tiempo inmemorial todas las sociedades se han organizado en un grupo minoritario el cual se declara a sí mismo los únicos soberanos y poseedores de todas las potestades políticas, y sometidos a éstos todos los demás, declarados por los primeros sus súbditos - significado auténtico del eufemismo "pueblo"- y por tanto carentes de soberanía y de cualquier potestad política.
Una vez establecido este dogma y aceptado por la mayoría los primeros se convierten en los monarcas de los segundos a los cuales les imponen sus leyes y mandatos y determinan de este modo la totalidad de su existencia, tanto pública como privada.
Este tipo de sociedades tiene su fundamento en la religiones, en las cuales, sin excepción alguna, las deidades son estos monarcas y los creyentes son necesariamente súbditos de las mismas o bien esclavos. Ahora bien, para que se realice la voluntad de las deidades sobre sus súbditos se supone que las mismas otorgaron autoridad integral en su nombre a sus representantes, los sacerdotes, los cuales por esta delegación supuesta se convirtieron en los primeros monarcas de este sistema político milenario.
Posteriormente, además del estamento sacerdotal han sido estos monarcas los reyes, los militares, los partidos políticos y los mercaderes. Estos últimos, constituidos en monarcas mediante la fraudulenta apropiación de la potestad pública de creación de numerario, tanto en la antigüedad como actualmente son monarcas clandestinos a los cuales están subordinados en secreto los monarcas oficiales, sean reyes, militares o partidos políticos.
En las democracias liberales esta estructura política básica no se modifica. En ellas únicamente las asociaciones denominadas partidos políticos - como antes los reyes- son soberanas y poseen todas las potestades políticas y se niega la soberanía y todas las potestades políticas a todos los demás hombres y mujeres, los cuales son por ello solo súbditos de los partidos - se usa el eufemismo "pueblo" o "ciudadanos" para "súbditos"- los cuales determinan todas las condiciones de su existencia pública y privada mediante leyes y mandatos.
El significado de "democracia" en esa denominación se limita a que los partidos otorgan a sus súbditos el que cada cierto tiempo elijan entre los partidos candidatos aquel que legislará y gobernará en exclusiva durante cada periodo. Pero esto no modifica en nada la estructura monarcas/súbditos del mismo modo que en otras épocas hubo monarquías electivas.
"Liberal" significa que las libertades concedidas por los partidos monarcas a sus súbditos les vinculan frente a los mismos y no son precarios revocables libremente como los concedidos por los reyes antiguos.
Y sin duda esto ha tenido unas inmensas consecuencias beneficiosas para todos puesto que otorgar exigibilidad y certeza a esas "libertades" de los súbditos y darles la mayor amplitud posible ha producido en Occidente la mayor revolución económica, cultural y tecnológica de la historia al permitir que la capacidad creadora, organizadora y productiva de los súbditos se fomente al máximo.
Pero esas "libertades fundamentales exigibles", aunque no pueden revocarse arbitrariamente por los partidos monarcas pueden limitarse, suspenderse, modificarse y finalmente revocarse por los mismos sin más exigencia por parte de los súbditos de que dicha decisión sea motivada y realizada mediante leyes y mandatos públicos.
Porque esas libertades fundamentales exigibles son concesiones otorgadas por los monarcas a sus súbditos. Y por esto precisamente no se denominan potestades, las cuales se poseen legítimamente o no se poseen pero es imposible que se otorguen ni concedan por terceros.
Y como sabemos hoy en 2021 no solo pueden revocarse sino que se han revocado prácticamente todas en solo un año en todo Occidente por la dictadura mundial denominada New World Order invocando una situación de emergencia planificada para ello - la ficticia epidemia COVID19- como justificación.
Porque es conforme a las constituciones y leyes de dichas democracias liberales que los partidos monarcas puedan eliminar legítimamente todas las libertades fundamentales sin más obligación que justificarlo y establecerlo mediante leyes y mandatos públicos.
En cuyo caso los súbditos no pueden oponer nada válido aunque consideren y así lo manifiesten que el motivo invocado es insuficiente, ficticio o creado por los propios partidos monarcas por sí mismos o en ejecución de decisiones de los mercaderes a los cuales están subordinados en secreto. Por tanto, continuamos en el mismo régimen político de los últimos diez mil años, el de monarcas y súbditos.
Ahora bien, una sociedad de monarcas y súbditos es necesariamente una dictadura de los primeros sobre los segundos, y por tanto una organización política ilícita, la cual se funda en un dogma arbitrario, a saber: Que solo unos hombres y mujeres son soberanos - sacerdotes, reyes, militares, partidos y mercaderes- y los demás no lo son, y por tanto son los súbditos de los primeros, sus monarcas.
Esto es falso puesto que ser soberano es una cualidad propia de todos los hombres y mujeres exclusivamente por serlo. Quienes afirman que solo ellos son soberanos y los demás no, y que por tanto son los monarcas de quienes no son soberanos confirman que ser soberano es previo y el fundamento de ser sus monarcas, no al revés. Esto es, afirman que porque son soberanos, son legítimos monarcas de quienes no lo son.
Por tanto declaran con razón que ser monarcas no es el fundamento de su supuesta soberanía exclusiva sino al revés, que ser soberanos es el fundamento de ser los monarcas de quienes afirman que no son soberanos.
Pero no solo no pueden presentar un solo fundamento válido a su pretensión de ser los únicos soberanos sino que tampoco pueden hacerlo para negar la soberanía de los demás. Porque tanto ser de una etnia como profesar una religión, ser de una nación, pertenecer a un estamento o ser un magnate es imposible que sean el fundamento de la soberanía exclusiva de unos y la carencia de la misma de otros.
Se demuestra así que ser soberanos es una cualidad originaria universal de todos los hombres y mujeres solo por ser hombres y mujeres, y que por lo tanto deriva directamente de nuestra esencia de hombres y mujeres y es previa a cualquier otra cualidad, determinación o estatus.
Del mismo modo es absurdo pretender que el fundamento de ser hombre o mujer es ser soberanos, que somos soberanos con anterioridad a ser hombres o mujeres, de modo que en cada caso o bien las mujeres carecen de soberanía y son súbditas de los hombres o son los hombres quienes carecen de soberanía y son por ello súbditos de las mujeres.
Y resulta todavía más absurdo y con aún menos fundamento subdividir a hombres y mujeres en dos especies "creadas o genéticas" de hombres y mujeres por un lado y de no se sabe qué por el otro - el viejo sofisma de la sangre azul o sangre de reyes y aristócratas, etc.- con esencias diferentes como hombres y caballos, de modo que no solo son unos lo únicos soberanos y los otros no lo son sino que solo los que afirman ser soberanos son hombres y mujeres y los demás hombres y mujeres ni siquiera son hombres y mujeres aunque sea evidente que sí son hombres y mujeres.
Por tanto queda demostrado que ser soberanos es una cualidad universal, derivada directamente de nuestra esencia y que por tanto poseen necesariamente todos los hombres y mujeres quienes por tanto poseen dicha cualidad únicamente por ser hombres y mujeres.
Y por tanto quien afirma que hay hombres o mujeres que no son soberanos se equivoca o miente para obtener ilícitamente mediante dicho engaño la sumisión de los demás convirtiéndoles así en falsos súbditos suyos, ya sean individuos, estamentos, naciones, etnias, religiones o cualquier otro grupo e instaurando de ese modo la Dictadura perpetua en la que han consistido hasta hoy todos los regímenes políticos que han existido y existen todavía.
Dictadura interior, entre los monarcas y súbditos de una nación o dictadura exterior de unas naciones sobre otras a las cuales se convierte en súbditas mediante guerras, invasiones, empobrecimiento o hundiéndolas en la anarquía.
Y todos han sido y son Dictaduras. Con mayores o menores concesiones de libertad a sus súbditos, con mayor o menor prosperidad general o seguridad de dichos súbditos pero necesariamente Dictaduras porque en toda ellas los monarcas han conculcado por completo la soberanía de aquellos a quienes denominan sus súbditos. Pero no son súbditos ni pueden serlo puesto que todos ellos son hombres y mujeres y por tanto necesariamente soberanos exactamente igual que aquellos que mienten al negar que lo sean.
Porque todos los hombres y mujeres somos soberanos. Eternamente. Y éste es el único fundamento de la única organización política legítima y universal fundad sobre dicha soberanía individual exclusiva e inalienable, a saber: EL IMPERIO UNIVERSAL